Visión de País - para aprender de él. 02

 

Nuestro país ha tenido y aún mantiene un proceso de crecimiento amorfo acumulando riqueza y energía social, sin haber podido desarrollarse suficientemente para cambiar viejas estructuras socio económicas, que lo hagan viable, sostenible y seguro sobre la base de redistribuir su riqueza con justicia, después de haberla creado.  

 

La utopía de “repartir” antes de “producir” es pretender quemar etapas históricas confundiendo “salto cualitativo” con brinco oportunista, que es la causa de irremediables fracasos históricos.

 

El mundo del Siglo XXI se manifiesta a través del capitalismo, el Privado por un lado y por el otro, el de Estado. Ambos en franca competencia por el mayor flujo de información, bienes, ideas y mercados en condiciones cambiantes de sus negocios, ligados a la economía y la política mundial.

 

Las transformaciones económicas, sociales, políticas, culturales y medioambientales que se implementen en nuestro país, deben ser fruto de una meditada acepción de un “concepto de desarrollo” del que se tendrá que analizar, debatir, difundir y promover, a fin de crear, la necesaria “conciencia de desarrollo” técnicamente planificada en una estrategia, en la que también se incluiría la “participación ciudadana” en la toma de decisiones de peruanos, investidos o no, de autoridad, y/o liderazgo.

 

Para gobernar, una región, o el país como el nuestro, se requiere del “conocimiento”, “imaginación” y el “deseo de hacer bien las cosas”, que encierran la condición vital del concepto de desarrollo, si paralelamente a la gestión de gobierno, se aplica una inflexible y radical política de “moralización” que represente autoridad como herramientas válidas para la generación eficiencia en el Estado y riqueza para nuestros pueblos.

 

En nuestro caso, vivimos en un país privilegiado por los ingentes recursos naturales, mineros, agrícolas, pesqueros, turísticos, diversidad ambiental, que por la falta de un concepto de desarrollo y ética gubernamental no ha permitido explotarlos, utilizarlos y desarrollarlos en beneficio de nuestra población.

 

Entonces definimos el desarrollo para nuestro país como: “proceso de consecución de logros, tanto cualitativos como cuantitativos en el orden económico, social, político, cultural y medio ambiental, que conlleva a la elevación de la calidad de vida de la población y a la realización integral de los peruanos”.

 

El desarrollo así concebido, se basa en las “potencialidades internas del país a través de una estructura integrada por sectores y regionalmente, para el uso racional de los recursos y la adecuada ocupación de nuestro territorio nacional”.

 

Ésta “estrategia” debe aglutinar todos los esfuerzos en potencia de las habilidades y posibilidades de los peruanos de las zonas urbanas, marginal, rural y nativa. Debe plasmarse en lo interno, en una sistemización endógena y autosostenido que, promueva la integración nacional, la ocupación eficiente y racional de nuestro territorio, a fin que genere los recursos necesarios para el bienestar colectivo y; en lo externo, que procure la integración latinoamericana, que nos permita ser parte del tejido económico del mundo globalizado.

 

La estrategia consiste en el cómo alcanzar los objetivos propuestos a corto, mediano y largo plazo, de cómo cumplir nuestras metas, de cuándo hacerlo, dónde hacerlo, con quienes hacerlo, y cómo conseguir que la visión estratégica sea una realidad para el espacio geo económico.

 

Es necesario tomar en cuenta que, en la estrategia regional, se debe tener presente, la descentralización económica productiva y la descentralización política administrativa, como respuesta contundente a la centralización y marginación regional y local, existente.

 

Ahora bien, la “Conciencia de Desarrollo” es una actitud justa y responsable en la construcción de una identidad ciudadana para confluir en el cumplimiento del objetivo común en la consecución de los “logros” mediante la participación ciudadana organizada e ilustrada, oportuna y permanente en la toma de decisiones. El peruano en particular, con conciencia del desarrollo nacional, regional o local, está en condiciones de contribuir con su parte alícuota en el logro de aquellos objetivos.

 

El Desarrollo, entendido así por los peruanos, no es sino, la construcción de un medio para contribuir en la satisfacción de las elementales necesidades de la población, por que, el enfoque que se le da, es al impacto que alcancen los logros cuantitativos y cualitativos para mejorar la calidad de vida de todos los peruanos.

 

No se trata de anticipar el futuro, sino de facilitarlo.

 

Finalmente, en lo personal, coincido absolutamente con lo dicho al respecto por el economista norteamericano, Paul Samuelson, Premio Nobel de Economía 1987: “Lo auténtico que genera riqueza y bienestar en los pueblos y en las personas; no es necesariamente la economía, sino fundamentalmente su educación y su cultura”. De lo que me ocuparé en mis próximos escritos.

 

Santos Alejos Ipanaqué

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