APRA, INDOAMÉRICA y Haya de la Torre

Los apristas de convicción ideológica y doctrinaria se aprestan a celebrar este próximo 7 de mayo 2024 el centenario del nacimiento de la Alianza Popular Revolucionaria Americana – APRA, continental, fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre en la ciudad de México, y rodeado de jóvenes universitarios latinoamericanos, convocados, entregando al Presidente de la Federación de Estudiantes de México, la bandera Indoamericana.

La formulación de sus principios fueron publicados a nivel mundial por la revista de gran aceptación en el campo académico de entonces, Labour Monthly, diciembre de 1926, donde se formulan las 5 bases del APRA continental, para la creación de un frente único de trabajadores manuales e intelectuales latinoamericano (o Indoamericano, según Haya de la Torre) como lo podemos apreciar este programa de trasformación por la justicia social y, son:

1. Lucha contra el Imperialismo Yanqui, luego se extendió a: contra todo imperialismo.

2. Por la unidad política en América Latina.

3. Nacionalización Progresiva de tierras e industrias.

4. Internacionalización del Canal de Panamá.

5. Solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo.

La primera organización política aprista se crea en 1927 en París. Finalmente, el 20 de septiembre de 1930 se funda el Partido Aprista Peruano (PAP) en la ciudad de Lima. El APRA ha influenciado a partidos como Acción Democrática de Venezuela, el Partido Liberación Nacional de Costa Rica, el Partido Socialista de Chile, el Partido Aprista de Cuba y el Partido de los Trabajadores de Brasil.

La ideología aprista, cuyo contenido cabal sólo puede apreciarse en la obra integral de Haya de la Torre, es en efecto, nativa, autónoma y cuenta con personalidad teórica propia. Frente al prurito de imitación que hacen gala “fariseos” y “extremismos” de derecha e izquierda; sostiene la obligación de la creatividad política y, al efecto, propugna la afirmación de una genuina perspectiva de análisis de los problemas nacionales e internacionales que conduzca a la formulación de principios y acciones auténticas e idóneos para resolverlos.

En esa búsqueda el APRA reconoce fuentes de inspiración tanto en el campo de las ideas como en el de los acontecimientos sociales. En el Primero, se encuentran el hegelianismo, el marxismo y, de manera singular, el relativismo eisnteinano. En el Segundo, destacan la Reforma Universitaria y la Revolución Mexicana.

De Hegel, admitió la dialéctica. El Anarquismo le legó su identificación laboral y su enfoque libertario. El Marxismo le dió un método para la interpretación crítica de la realidad. Del Relativismo adoptó el principio del espacio tiempo. La Reforma Universitaria y la Revolución Mexicana, cada una en su momento y a su manera, le señalaron el papel determinante que corresponde a la participación social masiva y organizada en la gestión y forja de los hechos políticos con significación histórica.

En ese contexto, el APRA representa el Frente Único de Trabajadores Manuales e Intelectuales, que aspira a una pacífica transformación social que elimine la explotación del hombre por el hombre y del hombre por el Estado, dentro de una auténtica democracia política y económica que permita la construcción de una sociedad más justa, más libre y más culta.

El APRA frente a estos dos imperialismos, debe llevar adelante el esfuerzo de liberación nacional erigiendo un nuevo tipo de Estado –Estado Antimperialista- de inspiración nacionalista y vocación democrática que se constituya en instrumento de defensa contra los imperialismos, sentando las bases de una economía nacional orgánica, con objetivos y metas establecidas. En tal caso, propugna el establecimiento de un Congreso Económico, como gran ente de concertación nacional que conjugue la participación democrática de los trabajadores y de las instituciones involucradas en la producción con la exigencia de una planificación científica, que despierte y canalice las potencialidades del país.

Así mismo, el APRA propugna la instauración y mantenimiento de un adecuado pluralismo económico basado en la existencia de diferentes tipos de propiedad: privada, estatal, autogestionaria y cooperativa, como pilares sobre los que descansa la concepción del Estado. Propugna y acepta el aporte del capital, la tecnología y la capacidad empresarial de extranjeros, siempre y cuando, esa participación no devenga en hegemónica ni monopólica, en ningún sector de la economía nacional.

El APRA es democracia y libertad, ambos encierran el sentido de lo que es justicia social, comprendiendo que la abolición de las reales desigualdades debe ser el trabajo de la verdadera democracia que no se limita solamente al voto, ni al derecho de expresión, sino también a la mejor distribución de los recursos y a la eliminación de la miseria y la pobreza existente.

Democracia y justicia social es también trabajo tecnológico sobre la realidad geográfica, para generar el desarrollo, cuyos recursos pueda tener vigencia y elevar el nivel de vida de la población.

Finalmente y por ahora, decirles que democracia y justicia social es también el trato y capacidad de negociación con el capital extranjero y la integración continental, para defender en conjunto al continente de la gravitación y del posible abuso del gran capital extranjero, que los apristas denominamos imperialismos de cualquier pelaje.

SANTOS ALEJOS IPANAQUÉ.