APRISMO no es comunismo




El sistema social económico productivo en el Tawantinsuyo era un comunismo totalmente distinto del utópico comunismo moderno, porque ambos pertenecen a tiempos y civilizaciones distintas.


Se ha pretendido afirmar que el socialismo tawantisuyano fue comunista como el moderno.


Lo de los incas, fue una civilización agrarista. El pensamiento de Karl Marx, fue de una civilización industrial. En la primera, el hombre se sometía a la naturaleza y en la segunda, la naturaleza se somete a veces al hombre.


Para una confrontación así, debe hacerse en su espacio y tiempo del relativismo histórico.


El socialismo aparece como posible cuando el sistema económico ha culminado una serie de etapas graduales y sucesivas que deben cumplirse fatalmente, interpretando esa fatalidad en su profunda significación de ineluctabilidad histórica, como el ser humano que atraviesa desde su forma infantil hasta su edad adulta.


Algunos creen que el sistema comunista es un tónico que está preparado en boticas de la bondad, que se pueda ingerir en cualquier organismo. Garrafal error, teórico y práctico.


Sólo cuando las condiciones de la producción se han hecho colectivas y han alcanzado un alto grado de técnica y, cuando los capitalistas aprovechan las ventajas en su beneficio, aparece potente la “contradicción” entre las formas de producción colectivas y el modo de apropiación individual. 


En Indoamérica no hay industrialismo desarrollado, subsiste la pequeña producción individual en la agricultura, minera, pesquera, etc, en las ciudades. Cómo, hablar entonces del comunismo, cuando éste, debe apoyarse en la gran producción colectiva.


El Aprismo no es comunismo, ni comunismo es aprismo, nuestra afirmación está fundada en el propio Karl Marx “el comunismo científico, es una etapa social y económica posterior al industrialismo capitalista”, como esta dicho, la propiedad social es la etapa superior de un largo e ineluctable proceso de desarrollo. Las formas comunitarias primitivas necesitan ser transformadas por el régimen de la propiedad privada para alcanzar dentro de él, los nuevos moldes que hagan advertible el socialismo. (VRHT. Manifiesto a la Nación 1931).


La realidad de Indoamérica, como Haya de la Torre observa, simultáneamente, las distintas etapas del desarrollo económico, desde el comunismo agrario de los ayllus y calpulis hasta la gran industria extractiva traida por el imperialismo, pero no la industria manufacturera, ni la básica.


Una aplicación científica del socialismo a la realidad de Indoamérica exige el conocimiento de la teoría y de la experiencia social. La doctrina aprista, enuncia claramente que para realizar el socialismo integral se precisa haber adquirido altas condiciones técnicas que sólo se producen cuando la fase industrial del capitalismo ha alcanzado un alto grado de desarrollo. La doctrina enuncia que son estas las condiciones técnicas, y no la voluntad o la conciencia de resolver el problema, las que determinan la aplicabilidad de la fórmula socialista.


La doctrina señala que las etapas económicas, no se saltan sino, que siguen un proceso natural de crecimiento; de sucesión inevitable, aunque sea posible, como Marx dice: “acelerar el parto y aliviar sus dolores”.


El socialismo, tampoco es una cataplasma que se pueda plantar sobre cualquier realidad económica. Tampoco es un molde para hacer tortas que se encaja a la fuerza, en cualquier lugar.


Haya de la Torre advierte este fenómeno en Indoamérica, con respecto a su desarrollo económico, que ha sido irregular y violento, que ha dado lugar a la coexistencia de distintas etapas económicas. Antes de la conquista el tipo de propriedad colectiva sobre el suelo, forma de comunismo primitivo. La invasión española importó formas feudales de explotación agrícola, que subsisten hasta hoy.


Esta economía nacional, poco desarrollada, ha sido invadida por el capital imperialista que la convierte en colonia económica, sojuzgándola como campo para exportación de capitales y zona de reserva y explotación de materias primas.


La forma adulta del capitalismo ha dominado la forma de niño. Entonces Haya de la Torre en forma aguda y certera, observa que la forma imperialista, última en Europa, o Estados Unidos, es la primera en Indoamérica.


Esta colisión, entre la economía nacional y la economía extranjera es por tanto, la característica determinante y profunda de nuestro panorama político social, que Karl Marx no previó y que tampoco intentó amarrar las manos y callar a sus continuadores. De allí que debemos interpretar la realidad y no inventarla.


Ante ello, la sentencia de Manuel Seoane “a los rojos por fuera y blancos por dentro”, no se les debe perseguir, ni encarcelar. Basta con examinar sus proposiciones descabelladas; con analizar los puntos centrales de la teoría marxista y con inspeccionar la realidad económica de Indoamérica, basta con quitarles su apariencia roja”.


A los comunistas criollos se les combate con la realidad y no se les teme por ignorancia.


Fuentes:

COMUNISTAS CRIOLLOS/ Manuel Seoane 1964.

CAPITALISMO DE ESTADO/ V. Lenin pág. 62.

MANIFIESTO A LA NACION 1931/ VRHT.


SAI.

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