En la
década de los 90 un grupo de empresarios hicieron una gira asiática que los
llevó a Japón, Malasia, Filipinas, Hong Kong y Tailandia a fin de indagar sobre
la realidad del “modelo asiático” que se ofrece como un modelo deseable y
viable para nuestro país.
Este
modelo es producto de la unión de los disímiles políticos, pensadores,
empresarios y funcionarios de Estado. El punto central del análisis del modelo
es que unos creen en el acierto de
los gobiernos fuertes, otros, lo
meritúan en el liberalismo económico y, otros
más, en la decidida intervención del Estado en la dirección del país.
¿Cómo
es posible que la experiencia asiática pueda servir de modelo a posiciones tan contrapuestas?
Tratadistas
al respecto, sostienen que no hay en Asia un solo modelo, sino varios enfoques
aplicados según los intereses mercantilistas.
Quienes
sostienen el enfoque del “gobierno
fuerte” sostienen la necesidad de una combinación de autoritarismo político
y liberalismo económico para lograr el desarrollo. Que Asia es diferente a
Occidente, que tiene una población agrícola y pobremente educada, donde es
necesaria la imposición de leyes y políticas fuertes.
China,
con su filosofía de “país con dos sistemas” ha liberado zonas como Cantón,
Shanghái y Fujian, pero el gobierno mantiene el centralismo comunista y es poco
probable que desaparezca en los próximos años, porque la economía China y toda
Asia, cuentan con una gran población joven por lo que invierten masivamente en
educación primaria y secundaria que permite dotar a esos países, de técnicos
necesarios para elevar la productividad de sus industrias.
Asia
requiere de urgentes entradas y salidas para comercializar con Sudamérica, que
necesitan desarrollar la infraestructura y puertos en Chile y Perú.
La
experiencia de las economías exitosas del Asia demuestra que el liberalismo no
puede ir separado de la planificación y, que el desarrollismo estatal debe dar
libertad suficiente a la iniciativa privada.
Este
primer enfoque de economías en países del Asia se da en una situación
geopolítica muy singular que ha permitido que el modelo asiático de gobierno fuerte se convierta para unos, un modelo a seguir.
Para otros, Asia es el producto de una
política de libre comercio, como
resultado de haber dejado a las leyes del mercado, la dirección de la economía.
Dentro de éste contexto cada uno es responsable de sí mismo, la jubilación o la
seguridad social es responsabilidad de cada quien. El Estado considera que la
gente debe ahorrar para los tiempos difíciles.
Pero
esto no ocurrió en otros países de Asia, pero hay elementos comunes: la
creación de un marco económico estable con bajos niveles de inflación que
permite planificar para el mediano y largo plazo.
Hong
Kong, es el claro ejemplo del libre mercado o liberalismo económico, donde el
nivel de las tasas de interés fomento el ahorro interno que permitió a la vez,
financiar el crecimiento, lo que, unido a la política de bajos impuestos,
alentó la inversión.
Y,
para otros más, Japón es un modelo
en sí mismo, porque puso en práctica una estrategia nueva de desarrollo e
intervención estatal donde el Estado asumió el papel de coordinador y
planificador. Este modelo consistió en sugerir a los empresarios privados los
sectores estratégicos y establecer
incentivos crediticios y tributarios para desarrollar la industria desde
productos textiles y agrícolas pasando por la industria pesada hasta la de
productos electrónicos avanzados.
Pero
el elemento más claro es la inversión en educación, que la escuela neoclásica
denomina “capital humano”. La escuela liberal postula que en el mediano plazo
es la educación la que garantiza el crecimiento, porque eleva la productividad,
permite desarrollar la innovación y la eficiencia y, tiene efectos colaterales,
al bajar la explosión demográfica, alienta la inversión extranjera y
nacional y a la redistribución del
ingreso. La educación ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de
los países del Asia. Llamándolos como los “Tigres del Asía” encabezados por
China.
Modelos
a seguir o copiar parecen una fórmula simple para alcanzar y repetir el éxito
logado. Allí están Chile, los países asiáticos y ahora la propia China
comunista, que parecen ser la prueba inexorable del camino que deben recorrer
nuestros países para alcanzar su desarrollo.
La
decisión de integrar al Perú, al Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC) dan
claras señales del nuevo derrotero, del nuevo enfoque empresarial, considerando
además el mayor flujo de inversiones y empresas chinas que ya están en nuestro
país.
SAI.


0 Comentarios