Don Manuel, un maestro olvidado



Don Manuel Gonzáles Prada nacido en Lima allá por el año 1848 y murió en 1918 a los 70 años, fué un discutido escritor, muy joven él, renegó de su linaje hispano y reconocía que su único linaje es el de la inteligencia. Su labor literaria se caracterizó por sus estudios socio políticos censurando la gazmoñería de una sociedad peruana muy chapada a la antigua, sin emoción del momento, como también las trapisondas de la política criolla, en el contenido de sus reconocidas obras “Páginas Libres”, “Horas de Lucha”, “Figuras y Figurones”, “Baladas Peruanas”, “Trozos de Vida”, entre otras. 
Don Manuel, como lo titula en su libro Luís Alberto Sánchez, otro insigne literato, fue un ideólogo, ensayista, prosista y poeta; sin embargo es un ilustre peruano olvidado por temor a dar a conocer y divulgar el contenido de las conferencias y sentencias donde resalta y denuncia la falta de civismo de los peruanos, la ausencia de patriotismo y sobre todo la falta de honestidad y de probidad a través del tiempo.

La corrupción que corroe las entrañas del país es el principal motivo del por qué la palabra mordaz del Maestro, no se difunde con la intensidad y amplitud necesaria. “Como agarra carne, no conviene” dice el argot criollo.

Don Manuel Gonzáles Prada es un personaje a quien rindieron admiración, honores, pleitesía y aplauso los líderes de los más importantes `partidos políticos e ilustres intelectuales del Perú, lo tienen hasta ahora, injusta y premeditadamente olvidado e ignorado ante las mayorías nacionales. José Carlos Mariátegui lo consideró “El Gran Maestro”; Haya de la Torre se expresó de él, así: “Alumbró en mí la fe de una nueva vida”, Abraham Valdelomar lo catalogó como “Insigne Príncipe de la Letras”, mientras el gran César Vallejo enfervorizado exclamó: “Yo le miro sobrecogido, el corazón me late más de prisa”. Estas expresiones de preclaros intelectuales peruanos nos despiertan el interés de seguir releyendo la historia de nuestro país y sus hombres.

Entonces así sabemos las razones de este sorpresivo e imperdonable olvido. Todo ello, nos lleva irremediablemente a una serie de interrogantes y profundas reflexiones.

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