El modelo asiático de la dictadura blanda
tiene su base doctrinaria en Singapur y Malasia que han defendido la idea de
que es necesaria una combinación de autoritarismo político y liberalismo económico para lograr el
desarrollo. Ellos sostienen que Asia es diferente a Occidente y que en los
comienzos del desarrollo, cuando se tiene una sociedad con gran parte de
población agrícola y pobremente educada, es vital la imposición de leyes y
políticas.
Esto es el punto central de la discusión
sobre los llamados valores asiáticos. Tal posición se ha extendido a diversos
países y ha alcanzado el nivel de teoría política en el mundo asiático y en
Perú, donde muchos identifican gobierno fuerte con modelo asiático.
El problema es que en Asia los gobiernos
fuertes han demostrado su eficacia. Los gobernantes que se quedan por largo
tiempo en el poder, han sido la regla y no la excepción: Chang Kai Shek gobernó
Taiwán desde 1947 a 1975; Park Chung Hee lideró Korea del Sur desde 1961 a
1979; Suharto ha gobierna Indonesia desde 1966; Mahathir Mohamad dirige Malasia
desde 1981 y en Singapur Lee Kuan Yew gobernó por más de 20 años. Japón cambia
a sus primeros ministros, pero el régimen
en el Partido Liberal Demócrata ha sido la constante durante más de 40
años.
Aunque en otro contexto, China, con la
filosofía de un “país, con dos sistemas” ha liberalizado zonas como Cantón,
Shangai y Fujian, pero el gobierno mantiene el centralismo comunista, y es poco probable que se
desmorone en los próximos años.
China y Rusia representan una amenaza para
los intereses norteamericanos y sólo podían ser contrarrestadas creando bases
militares externas en Japón, Corea del Sur, Filipinas con el fin de bloquear el
socialismo. El factor importante para las economías asiáticas es que teniendo
una gran población juvenil han invertido fuertes sumas de dinero en la
educación para proveerse de técnicos necesarios para elevar la productividad de
sus industrias. Japón invirtió los ingresos que recibía de la ayuda económica
norteamericana como del aumento de sus exportaciones.
Otro de los factores situacionales es la
amenaza constante de guerra. La prohibición del ejército en el Japón, ocupado,
por la posguerra, creó un sentimiento de inseguridad entre los japoneses, Corea
del Sur con Corea el Norte, Taiwán con China Continental. Ante este panorama
conflictivo, cada nación sabía que era urgente crecer para que el desarrollo
económico compensara la inseguridad militar.
En el Perú no existe este último factor
situacional, y más bien es una suerte que así sea. Pero cuenta con otros
factores situacionales que pueden ser usados a su favor. Japón necesita
garantizar su abastecimiento de materias primas de América Latina y el resto
del Asía requiere de urgentes entradas y salidas para comercializar con
Sudamérica, que pasan por desarrollar la infraestructura y los puertos de Chile
y Perú.
Así como Japón dinamizó la economía del
sudeste asiático invirtiendo en ella, ahora los otros países de la región
disponen de excedentes cuyo volumen es muy pequeño como para ser invertidos en
Japón o Hong Kong, pero cuyo destino natural, gracias también a ello, comienza
a ser la parte occidental de Latinoamérica y Estados Unidos.
Para aplicar lo que puede ser trasladable
del modelo asiático al Perú, sin olvidar que todo modelo es sólo referencial y
no un finen sí mismo, hace falta un Estado regulador, y, como condición de éste, una burocracia altamente
calificada y de élite con legitimidad para coordinar con el sector privado.
El sudeste asiático demuestra que la
formulación de una política industrial o de un plan de largo plazo requiere de
instituciones sólidas. En éste contexto el modelo asiático no es sólo el
régimen del gobierno fuerte. En Asia las “dictaduras blandas” han comenzado a ser cuestionadas por el
ascenso de las clases medias que reclaman mayor participación. Los gobiernos
fuertes fueron una respuesta a necesidades y circunstancias externas peculiares
que hay que entender además en relación a la actividad tradicional de sujeción
a la autoridad, propia de la herencia cultural y religiosa confuciana.
SAI.


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